
Es la herramienta de trabajo básica, de la cual derivará toda la actividad preventiva y cuya realización es una exigencia legal ineludible. El primer paso para confeccionar la EIR, es la realización de un análisis exhaustivo de la empresa (centros de trabajo, lugares y puestos de trabajo, tareas).
A partir de su conocimiento, se procederá a IDENTIFICAR Y EVALUAR LOS RIESGOS, es decir, valorar la probabilidad de que se produzca el daño y sus consecuencias. Una vez concluido este proceso mediante las visitas de los técnicos a las instalaciones de la empresa, se procederá a redactar el correspondiente informe.